Los genes producen proteínas que son claves para el almacenamiento de la grasa, según informan investigadores estadounidenses en la edición de esta semana de Proceedings of the National Academy of Sciences.
“Sabemos por nuestros estudios que si se reduce el nivel de estas proteínas en las células, éstas pierden la capacidad para almacenar grasa“, aseguró David Silver, investigador principal y profesor asistente de bioquímica del Colegio de medicina Albert Einsten de la ciudad de Nueva York.
Como lo explicó Silver, los genes “almacenan grasa en forma de pequeñas gotitas como reserva de energía para un uso posterior. Se fabrican así las proteínas que tienen que ver con procesos fundamentales y se conservan a lo largo de la evolución”.
Al buscar en bases de datos, Silver y sus colegas han establecido que los dos genes que han identificado, nombrados FIT1 y FIT2, están presentes en los miembros más primitivos de un tipo avanzado de célula llamada eucariota, que compone el cuerpo humano. “Un gen antiguo que llega incluso hasta la levadura”, aseguró Silver.
Anotó que otros científicos ya han identificado los genes responsables de la síntesis de la grasa en las células. El nuevo descubrimiento describe los genes que acumulan la grasa en gotitas líquidas en una capa de moléculas llamadas fosfolípidos y proteínas.
Ambos genes producen proteínas compuestas por más de 200 subunidades llamadas aminoácidos. Además, ambos genes son cincuenta por ciento parecidos entre sí. Según los investigadores, las cadenas de aminoácidos de los genes FIT no se parecen a las de ninguna otra proteína de ninguna otra especie.
Entretanto, varias series de experimentos han confirmado la función de los genes FIT en el almacenamiento de la grasa, aseguró Silver.
En un experimento, se introdujeron copias adicionales de los genes en células humanas. La velocidad de la síntesis de grasa no cambió en esas células, pero la cantidad de gotitas de grasa producidas en esas células aumentó entre cuatro y seis veces.
Otro experimento redujo la expresión de un gen FIT en las células de grasa de los ratones. Se halló una reducción drástica en la producción de gotitas de grasa en esas células.
Entonces, los investigadores inyectaron material genético diseñado para bloquear la actividad de los genes en un animal experimental, un pez cebra. Los peces fueron alimentados con una dieta rica en grasa durante seis horas, pero el examen de sus hígados e intestinos no halló prácticamente gotitas de grasa.